Perito Calígrafo Granadilla de Abona ☎ 627 412 775: ¿Necesita un informe de Pericia Caligráfica en Granadilla de Abona? Peritaje Caligráfico de escrituras y firmas, Grafólogo, Especialista Pericia Caligráfica Forense. Perito Propiedad Industrial e Intelectual Tenerife
El Perito Calígrafo y Grafólogo en Granadilla de Abona cuando es llamado a intervenir en un proceso judicial debe examinar, a través de elementos indubitados, un aspecto de la personalidad de alguien a quien tal vez nunca ha visto, es decir, a través de su escritura. Desde el punto de vista de la pericia caligráfica forense, las características personales que cada escritor introduce en cualquier escrito durante la elaboración de su automatismo, originan el gesto gráfico, o lo que es lo mismo, es el estado de automatización individual considerado en su resultante gráfica.
Para ello, el experto calígrafo Granadilla de Abona debe estudiar, captar y analizar con aplicación de su ciencia y método, todo aquello sometido a la influencia del cerebro del autor del texto o firma, cuya forma no será modificada por el útil escritural si éste es apto, es decir, si no impide el desarrollo normal de los movimientos generados.
La escritura natural no puede ser modificada voluntariamente, pues para ello es necesario un esfuerzo consciente e inevitable para vencer los impulsos automáticos y tornar los gestos completamente conscientes, que se revelarán en los trazos. Conocer el gesto gráfico de una persona implica la necesidad de captación de un gran número de elementos que, en conjunto, lo conforman.
De esta manera, el calígrafo ejerciente en los Juzgados de Granadilla de Abona, analizará los siguientes parámetros gráficos: velocidad, ritmo, angulosidad, dimensión, dirección, la cultura y capacidad gráficas, enlaces, inclinación, presión, proporcionalidad, orden y regularidad, continuidad, formas y deformaciones de las letras, ubicación en relación con el renglón, la línea básica de la escritura, el o los lugares donde se ha levantado el útil escritural, etc., todo lo cual nos da el concepto de gesto gráfico general, como conjunto de fenómenos personales que se producen en la escritura, que varía lógicamente de persona a persona.
Dentro de la misma persona se pueden dar variaciones: por el hecho de escribir sentado, de pie, ladeado, etc., pero cada uno actuará dentro de unos parámetros personalísimos que se reflejan por igual en el escrito vertical de un mural o en el plano gráfico horizontal.
Por su parte, el automatismo o gesto gráfico particular, puede ser coincidente entre varias personas (por ejemplo, similitud en el diseño de una o varias letras). Ello indica que, antes de pronunciar autoría, se deben valorar muchos otros elementos que se combinen recíprocamente en conjunto y no aisladamente.
Asimismo, es necesaria la inmovilización de los músculos del hombro para el establecimiento del tono postural, lo que tiene como finalidad corregir el desequilibrio creado por el movimiento. Después, tiene lugar la prensión del lápiz o pluma, gesto con dos componentes independientes pero coordinados: en primer lugar, aproximación y, después, sujeción y manipulación.
Así, dependiendo de la mayor o menor capacidad de extensión o retracción de la que dispongan los músculos intervinientes, el movimiento escritural será más amplio o más reducido, pero siempre manteniendo una proporcionalidad entre todos los elementos del conjunto signatriz, atendiendo a la capacidad autómata de movimiento de los músculos.
Esta proporción se da tanto en dimensiones de la escritura como en sus distintos valores angulares y se trata de un elemento en que el posible falsificador no modifica por no ser aparente.
De mismo modo en que no existen dos seres humanos idénticos, tampoco hay dos escrituras idénticas: las peculiaridades físicas y mentales de cada individuo originan personalidades gráficas indiscutiblemente únicas y diferentes unas de otras.
Cada individuo tiene una manera propia y singular de realizar determinadas uniones o enlaces, comienzos, finales, sentido de los trazos, abreviaturas, etc. El aspecto del trazado, la colocación en el documento y su orientación son también elementos que la caracterizan. Por supuesto, las grafías no son inmutables, sino que siempre presentan algunas diferencias dentro de la misma persona, aunque se explica la permanencia y fijeza de las peculiaridades gráficas.
No se puede disimular la propia grafía sin que se note el esfuerzo de la lucha contra el subconsciente por lo que nadie es capaz de camuflar simultáneamente todos los elementos de su grafía, ni siquiera la mitad de ellos, con éxito, en palabras de Saudek.
Existen, y cada día habrá más, multitud de falsificaciones de diferentes tipos. A pesar de ello, lo más habitual que un calígrafo en Granadilla de Abona, nos podamos encontrar es, en términos periciales caligráficos, o bien la automodificación de la firma por el propio autor, con el fin de eludir posteriormente la responsabilidad en la que hubiera incurrido mediante el documento firmado, o bien la falsificación sin más, pudiendo ser esta realizada a través de muchos caminos aunque, lo más habitual, son las falsificaciones a través de calco o a través de la propia imitación de la escritura o firma del titular a quien se falsea.
Toda falsificación debe seguir, o debería, por lo menos, la finalidad de que la producción conseguida sea formalmente suficiente. A pesar de lo dicho, no son pocas las falsificaciones que no entran entre las comentadas anteriormente.